Opinión

Más allá de las leyes: 4 claves de la agenda del senador Orlando De La Hoz para el Caribe y Colombia

¿Dónde reside realmente la legitimidad de un Estado: en el eco de las botas militares o en la solidez de sus instituciones civiles? El pasado 27 de julio de 2026, desde el Hotel Continental Plaza en Barranquilla, el senador Orlando De La Hoz no solo presentó una hoja de ruta legislativa, sino que propuso un giro radical en la narrativa del poder en Colombia. Ante el equipo de Juntanza Barranquilla y los medios de comunicación, el congresista planteó una defensa técnica y política del poder civil —el Congreso y la institucionalidad— frente a las tentaciones de desplazar la democracia hacia guarniciones militares o interpretaciones ambiguas del “poder popular”.

Como analista, es evidente que estamos ante una estrategia que busca consolidar un poder local que responda directamente a los ciudadanos, alejándose de la política de escritorio para enfocarse en las dinámicas del territorio.

1. La Paz no es solo el fin del conflicto: son “Determinantes Sociales”

Para De La Hoz, la seguridad no es un ejercicio meramente reactivo de la fuerza pública. Su propuesta bandera para la Comisión Séptima del Senado es el proyecto de “Determinantes sociales para la paz”, un enfoque de paz territorial urbana que busca atacar la raíz de la criminalidad en los barrios populares.

El núcleo disruptivo de esta iniciativa es su obligatoriedad. El proyecto pretende que la inversión en convivencia ciudadana y seguridad alimentaria no dependa del arbitrio del mandatario local de turno, sino que se convierta en un mandato legal estricto. Con el respaldo de líderes sociales y comunitarios como el Padre Cirilo y el Pastor Sergio Ramírez, la propuesta entiende que la reconciliación pasa por el estómago y la dignidad.

“La mejor forma de prevenir el delito es la generación de oportunidades. Una gota de amor es brindarle, repito, no solamente oportunidades, sino también un plato de comida a la gente”, afirmó el senador durante su intervención.

2. Globalizar el talento: El SENA cruza fronteras

Desde una perspectiva de estrategia digital y desarrollo, el segundo pilar de su agenda busca dotar de legalidad internacional a los certificados de competencias laborales del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA). No se trata solo de un trámite burocrático, sino de una herramienta de desarrollo económico inclusivo.

Actualmente, miles de colombianos con saberes certificados en peluquería, oficios varios o gestión documental migran y quedan atrapados en la informalidad por falta de convalidación en el exterior. Al otorgar validez global a estos títulos, el senador busca que el talento nacional alcance altos niveles de competitividad en el mercado global. Es, en esencia, un proyecto diseñado para romper las barreras de acceso y transformar el saber popular en ingresos reales en cualquier lugar del mundo.

3. El peligro de las guarniciones: El poder civil bajo asedio

Uno de los puntos más críticos de la jornada fue la denuncia frontal a la tesis del abogado Abelardo de la Espriella sobre realizar posesiones presidenciales en instalaciones militares. Para De La Hoz, esto no es un simple cambio de forma, sino un ataque al fondo de la democracia: la subordinación constitucional de las fuerzas armadas al poder civil.

El senador advirtió que enviar un mensaje donde “las armas sean el destino de la nación” es ignorar las tragedias de las décadas de 1990 y 2000. Recordó con crudeza que fue precisamente en la alianza perversa entre ciertos sectores políticos y el poder militar donde se fraguaron masacres como las de El Salado y El Chengue. La defensa de la posesión ante el Congreso de la República es la garantía de que el destino del país se decida en la arena de las instituciones y no en el rigor de los cuarteles.

4. Lupa sobre la UNP y el derecho a la oposición

Finalmente, en su rol de control político, De La Hoz encendió las alarmas sobre la neutralidad de la Unidad Nacional de Protección (UNP). El foco está puesto sobre la dirección de la entidad, señalando publicaciones en redes sociales emitidas con marcado sesgo ideológico hacia la izquierda y lenguaje desobligante.

Estos ataques digitales, dirigidos específicamente contra medios de comunicación independientes y partidos de oposición como el Centro Democrático, representan para el senador un riesgo sistémico. La UNP es la encargada de garantizar la vida y el ejercicio de los movimientos sociales y políticos; si la cabeza de la entidad utiliza lenguaje ofensivo contra los supervisados, la garantía de libre expresión en Colombia queda en entredicho.

Conclusión: Un compromiso con el territorio

La agenda de Orlando De La Hoz es una apuesta por resultados inmediatos que fortalezcan la autonomía regional en el Caribe. Al proponer una inversión obligatoria en lo social, busca arrebatarle a la violencia su combustible principal: la falta de oportunidades.

La pregunta que queda para el debate nacional es: ¿Es la inversión blindada en “determinantes sociales” el eslabón perdido para arrebatarle finalmente el control de los territorios a la criminalidad?

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