Barranquilla dio un paso significativo en los mercados internacionales al completar con éxito su primera emisión de bonos sostenibles por 350 millones de dólares (más de 1,4 billones de pesos), la primera de una ciudad colombiana en este segmento.
La operación, realizada desde Nueva York, permitirá refinanciar deuda costosa y de corto plazo por una mucho más favorable, liberando recursos para proyectos sociales y ambientales de alto impacto.
La demanda superó ampliamente la oferta: alcanzó los 1.200 millones de dólares, más de tres veces el monto colocado, con la participación de cerca de 67 inversionistas institucionales de Estados Unidos, Europa y Medio Oriente.
Esto refleja la creciente confianza internacional en la gestión financiera de la ciudad.
Proyectos concretos
No se trata de nueva deuda, sino de reemplazar obligaciones anteriores más caras por bonos a mejor tasa (7,35% fija anual a cinco años).
Los recursos se destinarán a iniciativas clave como:
* La protección y recuperación de la Ciénaga de Mallorquín.
* Proyectos de energía eólica offshore y energías renovables.
* Gestión eficiente del agua y recuperación de caños y arroyos.
* Mejoramiento de vivienda y transformación de mercados públicos.
Estas intervenciones buscan generar empleo, reducir la pobreza, mejorar la calidad de vida y avanzar hacia una ciudad más sostenible, equitativa y resiliente.
Trabajo en equipo y alto estándar
El proceso fue liderado por la gerente de Ciudad, Ana María Aljure, y la secretaria de Hacienda, Emelith Barraza, junto al equipo de la Alcaldía.
En las reuniones uno a uno con inversionistas en Nueva York, expusieron la solidez financiera de Barranquilla, sus avances sociales y económicos, y el enfoque en criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza).
La emisión recibió calificaciones esperadas de Baa3 por Moody’s y BB por Fitch Ratings. Además, el Marco Sostenible de la ciudad obtuvo la nota más alta posible de Moody’s (SQS1 – Excelente), lo que confirma que los proyectos están alineados con las mejores prácticas internacionales de sostenibilidad.
Itaú BBA, J.P. Morgan y Scotiabank actuaron como bancos colocadores conjuntos, mientras que Itaú BBA y J.P. Morgan fueron los agentes estructuradores. Los bonos se emitieron bajo las reglas 144A y Regulación S de la ley de valores de Estados Unidos, dirigidos a inversionistas institucionales.
Un respaldo al modelo de ciudad
Esta operación marca un hito para Barranquilla: diversifica sus fuentes de financiación, accede directamente a capital internacional y consolida una gestión financiera orientada a resultados concretos para sus habitantes. Es, sobre todo, un voto de confianza de los mercados en la capacidad de la ciudad para ejecutar proyectos de gran escala con visión de largo plazo.














