Autoridades locales de Soledad se sentaron este jueves con la Fuerza Aeroespacial Colombiana y otras entidades para enfrentar un riesgo creciente en el Aeropuerto Internacional Ernesto Cortissoz: la presencia de aves de carroña atraídas por basuras en los alrededores.
La reunión, convocada por el Comando Aéreo de Combate N°3 (CACOM 3) de la FAC y el Consejo Empresarial y de Organizaciones del Atlántico y Magdalena (CEO), reunió a representantes del Departamento Administrativo de la Competitividad, EDUMAS y las secretarías de Gobierno y Planeación de Soledad.
También participaron la Corporación Autónoma Regional del Atlántico (CRA), el Comité de Prevención del Peligro Aviario y de la Fauna, delegados de la Alcaldía de Malambo, Interaseo S.A.S., Ecollantas y la Aeronáutica Civil.
El foco del encuentro fue el mal manejo de residuos sólidos en zonas cercanas a la terminal. Esa situación genera la proliferación de aves carroñeras que ponen en peligro las operaciones aéreas. El Ernesto Cortissoz moviliza más de 29.000 operaciones al año y se proyecta que atienda a más de 11 millones de pasajeros a nivel nacional, cifras que hacen más urgente el control de estos riesgos.
Los asistentes acordaron crear comités especializados para identificar e intervenir los puntos críticos de basura tanto en Soledad como en Malambo. Además, se impulsarán jornadas permanentes de sensibilización ambiental dirigidas a la comunidad, con el objetivo de fortalecer la cultura ciudadana alrededor del manejo de residuos.
La alcaldesa Alcira Sandoval Ibáñez ha insistido en que estas acciones hacen parte de un esfuerzo más amplio por construir un territorio más educado y sostenible, que al mismo tiempo contribuya a la seguridad de las operaciones aeroportuarias.
El problema no es nuevo: las aves atraídas por desechos mal dispuestos representan una amenaza real para los vuelos, especialmente en las fases de despegue y aterrizaje. Con la creación de estos comités y las campañas de concientización, las entidades esperan reducir de manera concreta los focos de basura que alimentan a las aves y, de paso, mejorar las condiciones ambientales en los sectores aledaños al aeropuerto.
La articulación entre la administración municipal, las autoridades ambientales, las empresas de aseo y las entidades aéreas marca un paso práctico para atacar el origen del riesgo, más allá de las medidas operativas dentro de la pista.














