Barranquilla avanza en una estrategia de expansión de zonas verdes y recuperación ambiental con el objetivo de mitigar las altas temperaturas y fortalecer la biodiversidad urbana, en medio de los efectos del cambio climático y fenómenos extremos como El Niño.
En el marco del Día Internacional de la Diversidad Biológica, el Distrito destacó que actualmente realiza mantenimiento a cerca de 200.000 árboles distribuidos en parques, corredores viales, zonas públicas y bosques urbanos de la ciudad, a través del programa Siembra+.
La ciudad cuenta además con cinco bosques urbanos ubicados en sectores como Riomar, Suroccidente y Norte-Centro Histórico, concebidos como espacios de regulación térmica y refugio para especies de flora y fauna propias del Caribe colombiano.
Entre ellos se encuentran el Bosque Urbano Ciudad Caribe, con especies como almendros y ceibas; el Bosque Urbano Hogar Caribe, entre Villas de San Pablo y Caribe Verde; y el Bosque Urbano Rodadero, en Miramar, caracterizado por la presencia de robles morados.
Según datos entregados por las autoridades ambientales distritales, cada uno de estos espacios alberga entre 2.500 y 6.000 árboles, lo que ayuda a reducir la temperatura en zonas urbanas densamente intervenidas y aporta a la captura de carbono.
La estrategia ambiental también incluye la recuperación de parques y espacios públicos. A través del programa ‘Todos al Parque’, Barranquilla suma 367 espacios intervenidos que representan más de 1,9 millones de metros cuadrados recuperados.
Muchos de estos parques cuentan con árboles frutales y cobertura vegetal que atraen aves, iguanas, ardillas y otras especies que hoy forman parte del ecosistema urbano de la ciudad.
Otro de los puntos clave de la estrategia es el Ecoparque Ciénaga de Mallorquín, convertido en un espacio de conservación y educación ambiental. Allí funciona una galería educativa de aves y se desarrollan actividades de sensibilización sobre el ecosistema de manglar y las especies que habitan la zona.
Especialistas señalan que este tipo de infraestructura verde cobra cada vez más importancia en ciudades del Caribe colombiano, donde las olas de calor y el estrés hídrico han aumentado en los últimos años.
Además de mejorar el paisaje urbano, los bosques y corredores verdes contribuyen a disminuir la sensación térmica, mejorar la calidad del aire y fortalecer la capacidad de adaptación de la ciudad frente a los efectos del cambio climático.














