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Cuba conversa con Estados Unidos y espera visita del FBI

“Dirigidos por el General de Ejército (Raúl Castro), como líder histórico de esta revolución, y por mí ―y colegiado con las máximas estructuras del partido, el Estado y el Gobierno―, funcionarios cubanos han sostenido recientemente conversaciones con representantes del Gobierno de los Estados Unidos”, dijo el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, en una reunión con altos funcionarios del país reportada por el estatal Canal Caribe.

El Partido Comunista de Cuba (PCC, único legal en la isla) publicó un comunicado en redes sociales con la transcripción de esta información.

Según Díaz-Canel, primer secretario del Comité Central del PCC, las conversaciones ―que habían sido adelantadas varias veces por el presidente estadounidense, Donald Trump, pero que el Gobierno cubano se había resistido a confirmar hasta ahora― “han estado orientadas a buscar soluciones, por la vía del diálogo, a las diferencias bilaterales que tenemos entre las dos naciones”.

Factores internacionales que no precisó habrían facilitado los intercambios. Y su propósito sería “identificar los problemas bilaterales” y hallarles soluciones, añadió Díaz-Canel. Además de “determinar la disposición de ambas partes de concretar acciones en beneficio de los pueblos de ambos países” e “identificar áreas de cooperación para enfrentar las amenazas y garantizar la seguridad y la paz de ambas naciones”, así como de América Latina y el Caribe.

Por último, el mandatario insistió en que “no ha sido ni es práctica de la revolución cubana responder a las campañas especulativas sobre este tipo de tema”.

Esta afirmación alude probablemente a múltiples reportes de medios estadounidenses o independientes cubanos sobre supuestas conversaciones entre el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, y el nieto y guardaespaldas de Raúl Castro, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, apodado “El Cangrejo” (captado por la cámara en esta reunión con Díaz-Canel).

Entre estos medios se cuenta el estadounidense Axios, con un informe detallado publicado el 18 de febrero pasado, citando a tres fuentes cercanas al Gobierno de Trump.

Díaz-Canel habló ahora de “enormes y arduos esfuerzos” para crear espacios de entendimiento y alejarse de la confrontación, así como de la aspiración de su Gobierno de conversar “sobre bases de igualdad y respeto a los sistemas políticos de ambos Estados, a la soberanía y a la autodeterminación”.

 

En otra comparescencia televisiva, Díaz-Canel anunció, más tarde, que el Gobierno de la isla espera una “posible visita” de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) de EE. UU. para colaborar en la investigación por un incidente de una lancha procedente de EE. UU. por el que murieron cinco personas.

“Oportunamente se brindó información de los acontecimientos a la contraparte de EE. UU., que ha planteado por vía diplomática y consular su interés de participar de conjunto en el esclarecimiento de los hechos”, explicó Díaz-Canel. Y habló de “una infiltración armada con fines terroristas, financiada y organizada desde territorio de Estados Unidos”.

Asimismo, Díaz-Canel adelantó que el viceprimer ministro Oscar Pérez-Oliva Fraga ―sobrino-nieto de Raúl y Fidel Castro― anunciará el lunes medidas que facilitarán la presencia de los cubanos residentes en el exterior en la vida económica y social del país, otro asunto que Donald Trump ha sugerido repetidamente que es tema relevante en las más recientes conversaciones entre ambos países.

La víspera, La Habana anunció la próxima liberación de 51 prisioneros bajo los auspicios del Vaticano, histórico mediador entre Cuba y Estados Unidos.

El presidente Trump ha instado a La Habana a “alcanzar un acuerdo” o enfrentar las consecuencias. Desde mediados de enero, aseguró que su Gobierno ya sostenía conversaciones con altos dirigentes de la isla, sumida desde hace años en una crisis sin precedentes, agravada por el bloqueo petrolero de facto que le ha impuesto Estados Unidos.

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