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Estudiantes de la IUB reciben apoyos de sostenimiento para evitar la deserción

Detrás de cada estudiante que logra permanecer en la Institución Universitaria de Barranquilla (IUB) hay más que una matrícula: madrugadas de estudio, gastos en transporte y alimentación, sacrificios familiares y un proyecto de vida en juego.

La universidad mantiene su programa de Permanencia Estudiantil, que combina apoyo económico, acompañamiento académico y bienestar integral. El objetivo es reducir la deserción y ayudar a que más jóvenes, especialmente aquellos en situación de vulnerabilidad socioeconómica, lleguen hasta la graduación.

En la más reciente entrega del estímulo económico de permanencia, cerca de 600 estudiantes recibieron el apoyo. Las autoridades de la IUB explicaron que el programa se orienta a estudiantes priorizados por condiciones académicas y socioeconómicas. El proceso incluye convocatoria pública, postulación, verificación documental y contraste con información institucional para garantizar transparencia y equidad.

Entre los beneficiarios están Lilia y Nelson González, hermanos provenientes de Nazareth, Alta Guajira. “Estamos muy agradecidos. Seremos los dos primeros profesionales de nuestra familia y de nuestra comunidad. Queremos ser ejemplo y salir adelante”, dijeron.

El rector de la IUB, Arcesio Castro Agudelo, subrayó que el crecimiento de la institución no puede limitarse a ampliar cobertura: “Queremos que los jóvenes entren, permanezcan, se formen, se gradúen y transformen la historia de sus familias. Cuando un estudiante dice que gracias a un apoyo pudo continuar, entendemos que estamos protegiendo un proyecto de vida”.

La permanencia se ha consolidado como uno de los ejes de la transformación de la IUB. El modelo busca integrar cobertura, calidad, bienestar y acompañamiento, especialmente para estudiantes de sectores que históricamente han enfrentado mayores barreras para acceder y mantenerse en la educación superior.

De Barranquilla a Harvard

Durante la misma jornada se destacó el caso de MacLinder Africano Castro, estudiante de Ingeniería Mecatrónica de la IUB, quien iniciará una experiencia académica internacional vinculada a Harvard, respaldada por la institución.

MacLinder ha sido uno de los jóvenes destacados de la universidad y anteriormente recibió reconocimientos y becas. El rector Castro interpretó su trayectoria como ejemplo del sentido del trabajo institucional: “Cuando un joven de una familia de escasos recursos puede decir ‘voy a Harvard’, entendemos por qué vale la pena trabajar todos los días. El origen no determina el destino. El talento está aquí; nuestra responsabilidad es abrir las puertas”.

El propio estudiante agradeció la oportunidad: “Hoy miras hacia atrás y entiendes que los sueños sí pueden cambiar una historia. Harvard parece reservada para otras personas, con oportunidades diferentes. Hoy yo tengo esa oportunidad gracias a la universidad pública. Esto demuestra que la educación pública puede abrir puertas que parecen imposibles”.

La IUB presenta estos casos como muestra de que, con apoyos concretos y acompañamiento, es posible que más estudiantes de Barranquilla y de otras regiones del Caribe superen las barreras económicas y lleguen más lejos.

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