Una pasantía académica financiada en 2022 por Fulbright abrió el camino para lo que hoy es uno de los desarrollos más prometedores en educación en ciencias de la computación con sello de la Universidad del Norte.
Desde el Instituto de Estudios en Educación (IESE), el profesor e investigador Camilo Vieira desarrolló en la Universidad de Virginia una colaboración que derivó en la creación del Centro Global para la Educación Equitativa en Ciencias de la Computación, alianza entre ambas instituciones, y a finales de 2025, en la constitución oficial del spin-off Roversa Robotics LLC en Estados Unidos.
Se trata de un ecosistema que conecta investigación aplicada, innovación tecnológica y transferencia de conocimiento, con el objetivo de democratizar el acceso a la educación en ciencias de la computación (CS) e inteligencia artificial (IA), especialmente en contextos donde las brechas en STEM siguen siendo profundas.
Su dispositivo ancla es el robot Roversa, concebido como una herramienta abierta (open-source), flexible y adaptable, que facilita la computación física y el aprendizaje práctico en diversos contextos educativos.
Durante una formación a profesores de varios países de Latinoamérica, evoca Vieira, se identificó que el costo de los dispositivos existentes para enseñar pensamiento computacional en preescolar era una barrera grande para integrar estas actividades a sus contextos educativos.
“Desde entonces, acordamos que era clave contar con un dispositivo accesible al contexto latinoamericano. El desarrollo de Roversa fue liderado por Eric Bredder, un estudiante doctoral de la Universidad de Virginia, con quien colaboramos en varios pilotos y discusiones, hasta llegar al prototipo actual”, indica el docente, PhD en ciencias e ingeniería computacionales.
Desde Uninorte, el liderazgo institucional y técnico estuvo representado por Vieira, quien coordinó el desarrollo del robot y su arquitectura tecnológica, integrando el diseño técnico con el modelo pedagógico; Alejandro Espinal, estudiante del Doctorado en Educación, aportó desde su investigación al diseño, validación y evolución del sistema, y Paola Harris, profesora de Diseño Industrial, contribuyó al desarrollo de los componentes personalizados y adaptaciones contextuales del sistema, incluyendo el desarrollo de “disfraces o cubiertas” de animales en papel que amplían su dimensión narrativa y pedagógica.
Con estos prototipos, el equipo binacional ha participado en diferentes espacios como el festival Cayeye 2024 y en el V Seminario Iberoamericano de Pensamiento Computacional de la Cátedra Europa 2025 en Uninorte, donde estudiantes y docentes construyeron sus propios Roversa y diseñaron historias para integrarlos en el aula.
Además, han desarrollado investigaciones en varias ciudades del país (Barranquilla, Medellín, Calarcá, Ibagué, Pereira) que han demostrado que integrar actividades con Roversa no solo ayuda al desarrollo del pensamiento computacional, sino también al desarrollo cognitivo de los niños.
“Con un estudio cuasiexperimental encontramos mejoras en habilidades de rotación mental, memoria de trabajo, planeación y control inhibitorio para los niños y niñas de 5 y 6 años que participaron. Estas habilidades son claves para el desarrollo futuro de habilidades matemáticas y de resolución de problemas”, argumenta Vieira.













